El núcleo: fibra de corazón de mandrágora
La mandrágora es una planta de raíz con forma casi humana, y el folclore europeo lleva siglos advirtiendo de lo peligroso que es arrancarla. Los herbolarios antiguos decían que gritaba al salir de la tierra. Lo que pocos sabían es que, en el centro de las raíces más viejas, se forma una fibra fina y resistente que concentra toda la fuerza de la planta.
Esa fibra es el núcleo de Silvanus. Es muy difícil de conseguir, porque solo aparece en mandrágoras adultas que han crecido sin ser molestadas durante muchos años. Confiere a la varita una afinidad especial con la tierra, las plantas y la curación, y tiene una cualidad poco común: crece con su portador. A medida que el despierto aprende, la varita se adapta a su mano y responde con más precisión.
Madera y talla
Silvanus se talla a mano en madera maciza oscura, torneada en tramos redondeados que recuerdan los nudos de una raíz, y se protege con un barniz brillante que deja ver la veta. El cuerpo ondula hasta una punta larga de tono granate. En el extremo de la empuñadura lleva una hoja tallada a mano, con los nervios en crema y el fondo en verde esmeralda, que sirve de remate y de recordatorio de dónde viene su fuerza.
Con 35 cm, está en el punto justo entre manejabilidad y presencia: es lo bastante larga para tener autoridad y lo bastante corta para llevarla siempre encima.
Para quién es Silvanus
Silvanus se entiende de maravilla con quienes cultivan un huerto, cuidan plantas en el balcón o salen al monte a reconocer hierbas. También con quienes practican la magia curativa y con quienes valoran la paciencia por encima de los resultados rápidos.
Sus portadores suelen ser perseverantes y tienen un talento especial para resolver situaciones complicadas con soluciones creativas, como una raíz que encuentra su camino entre las piedras.