El despertar
Antes de los cuidados, una costumbre de la casa. Cuando abras el estuche por primera vez, sostiene la varita unos segundos en silencio antes de hacer ningún gesto con ella. Los despiertos dicen que así la varita aprende el calor de tu mano y empieza a formarse el vínculo. Después, haz con ella el gesto que te salga, sin pensarlo. Ese es tu despertar.
Humedad, calor y luz
La madera se dilata con la humedad y se contrae con la sequedad. Guarda tu varita lejos de baños, cocinas y ventanas con condensación, y también lejos de radiadores, chimeneas y estufas, que pueden resecarla y provocar grietas. La luz directa del sol, con el tiempo, aclara u oscurece la madera y puede apagar los tintes y las pátinas, así que es mejor exponerla en un lugar sin sol directo.
Limpieza
Para limpiar tu varita basta con un paño de algodón suave y seco. No uses nunca agua, alcohol, limpiadores ni productos de limpieza para muebles, porque pueden dañar el acabado. Si se mancha, frota suavemente con el paño ligeramente humedecido y sécala enseguida.
En las varitas con accesorios, como el pomo de acero inoxidable de Nébula, los apliques dorados de Áurea, los cristales de Ardora o el pomo transparente de Boreal, limpia con especial delicadeza y sin frotar sobre los detalles. En las que llevan cordón de cuero sintético, como Nocturna, evita mojar la empuñadura.
Mantener el acabado
Todas las varitas de la Forja están protegidas con barniz, así que no necesitan aceites ni ceras. Para que conserven su brillo, basta con pasarles de vez en cuando un paño de algodón suave y seco. Si con los años el barniz se raya o pierde brillo, escríbenos y te diremos cómo recuperarlo.
Guardarla y transportarla
El mejor sitio para tu varita es su estuche. Allí está protegida del polvo, de los golpes y de los cambios bruscos de temperatura. Si la llevas encima, evita meterla suelta en una mochila con objetos pesados, y no la dejes nunca dentro de un coche al sol.
Lo que no debes hacer
Una varita no es un juguete ni una herramienta. No la dobles, no la uses para golpear ni para hacer palanca y no la dejes al alcance de niños pequeños ni de mascotas, que pueden morderla o romperla. Las puntas talladas y los detalles finos son la parte más delicada de la pieza.
Si algo se estropea
Si tu varita sufre un golpe, una grieta o un desperfecto, escríbenos y cuéntanos qué ha pasado, con alguna foto si puedes. En muchos casos podemos restaurarla en el taller.