El núcleo: pluma de cuervo de umbral
Los cuervos de umbral solo se posan en los límites: en los dinteles de las puertas, en los muros que separan dos fincas, en los puentes y en las encrucijadas. Los despiertos del norte dicen que vigilan el paso entre un lugar y otro, y que nunca se equivocan de lado. Una de sus plumas, caída de forma natural, es uno de los núcleos más difíciles de encontrar.
El núcleo de pluma de cuervo de umbral potencia los hechizos de transformación y los encantamientos defensivos. Está asociado a quienes han atravesado momentos de cambio profundo y han salido de ellos más fuertes, y por eso se dice que la varita reconoce la capacidad de adaptación de su portador.
Madera y talla
Grimm empieza siendo madera clara y se transforma, mediante un proceso de tintado lento, en un negro profundo que se cierra con un barniz muy brillante. Su cuerpo es redondo, largo y recto, y se afina poco a poco hasta una punta muy fina, un trazo limpio que exige mucha precisión al tornear: la varita tiene que quedar perfectamente derecha para no perder su equilibrio.
En el cuerpo se graba a mano una runa, que se adivina entre los reflejos del barniz, y un par de anillos torneados marcan el paso hacia la empuñadura. Allí el negro se interrumpe en una banda de madera clara, que se deja al natural como recuerdo de la madera de la que nace la varita. La empuñadura, acampanada, se remata con un aro de acero inoxidable, que aporta peso, firmeza y un toque contemporáneo a un diseño de aire antiguo.
Para quién es Grimm
Grimm se entiende con espíritus rebeldes, leales y algo indomables, que no siempre siguen el camino marcado pero nunca abandonan a los suyos. Es una varita para quien ha cruzado algún umbral difícil en su vida y lo lleva con orgullo.
También es la favorita de quienes buscan una pieza con carácter rotundo para su colección: no hay otra varita en el taller que se le parezca.