El núcleo: escama de polilla de plata
La polilla de plata solo vuela en las noches sin luna. Se dice que recorre las casas en silencio, se posa un instante en la almohada de quienes duermen y se lleva con ella los malos sueños. Al alzar el vuelo, deja caer a veces una escama diminuta de sus alas, tan fina que solo se ve cuando la roza la luz de una vela.
Esa escama es el núcleo de Nocturna, y las motas de su punta son el recuerdo de las alas de las que procede. Da a la varita una afinidad especial con los sueños, las ilusiones y la protección durante la noche.
La madera del relato y la talla
En la tradición de la Forja, Nocturna pertenece al endrino, el arbusto espinoso con el que los caminantes del norte llevan siglos haciendo bastones y que la tradición popular ha considerado siempre un amuleto protector.
En el taller, Nocturna se ha tallado a mano en madera maciza torneada. El cuerpo se ha pintado en un tono oscuro que se degrada hacia la empuñadura, y alrededor de él se ha tallado una espiral clara que lo envuelve como una cinta de luz. La punta, en tono claro, está moteada con pequeñas marcas oscuras pintadas a mano. La empuñadura lleva un cordón de cuero sintético enrollado a mano y termina en un pomo oscuro. El conjunto se protege con un acabado en resina acrílica brillante.
Para quién es Nocturna
Nocturna se entiende con noctámbulos, soñadores e imaginativos: personas que escriben, leen o crean de madrugada, que recuerdan sus sueños con detalle y que encuentran en la noche su mejor momento. También con quienes necesitan sentirse acompañados cuando se apaga la luz.
Con sus 39,5 cm y su empuñadura de cuero sintético, es una varita con mucha presencia y muy agradable de sostener.