El núcleo: pluma de la primera golondrina
En muchos pueblos del norte, la llegada de la primera golondrina de la primavera se celebraba como una promesa: el invierno había terminado y empezaba algo nuevo. La golondrina llega cuando florecen los primeros árboles, y los despiertos sabían que esa primera, la que se adelanta a todas las demás, suelta al posarse una pluma pequeña que trae consigo la suerte de los comienzos.
Esa pluma es el núcleo de Chispa, y el rosa de sus esferas es el de aquellas primeras flores. Hace que la varita acompañe con paciencia a quien está aprendiendo y perdone sus errores. Es una varita generosa, que no exige experiencia para despertar.
La madera del relato y la talla
En la tradición de la Forja, Chispa pertenece al haya, la madera clara y amable de los hayedos del norte.
En el taller, Chispa se ha tallado a mano en madera maciza torneada. A lo largo de todo el cuerpo se suceden anillos tallados de distintos tamaños, más apretados en la empuñadura, y los dos extremos terminan en punta. Junto a la punta y al final de la empuñadura lleva dos esferas en rosa intenso. El conjunto se tiñe en marrón rojizo y se protege con barniz brillante.
Para quién es Chispa
Chispa se entiende con quienes empiezan algo: un oficio, un estudio, una mudanza, una nueva etapa. Es la varita del aprendiz, curioso y con ganas, que todavía no sabe hasta dónde llegará.
Con sus 27 cm es compacta y fácil de llevar, y una elección habitual como regalo para una graduación, un primer trabajo o un cumpleaños especial.