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La brasa que no se apaga

Ardora

Ardora nació junto al fuego, y se nota. Su tono rojizo es el de las brasas, su cuerpo se afila como una llama y en su empuñadura brillan cuatro cristales, como chispas que saltaron de la fragua y se quedaron atrapadas en la madera. Es una varita cálida, enérgica y decidida, para quien lleva una llama dentro.

55 €IVA incluido

Próximamente a la venta.

Ficha técnica

Longitud
31 cm
Madera del relato
Cerezo
Material real
Madera maciza torneada, tallada a mano
Cuerpo
Cuatro esferas talladas y punta afilada
Empuñadura
Cuatro cristales transparentes incrustados en huecos tallados
Acabado
Tinte rojizo y barniz brillante
Núcleo del relato
Ceniza de salamandra de fragua
Temperamento
Rígida
Afinidad en el relato
Fuego, valor, voluntad y encantamientos de calor
Incluye
Estuche y certificado de autenticidad numerado

Pieza única tallada a mano en madera maciza: la varita que recibirás es la de las fotografías. La madera del relato, el núcleo, la historia y las propiedades de esta varita son ficción; no tiene propiedades mágicas, curativas ni de ningún otro tipo. Envío gratuito en un máximo de 5 días laborables.

El núcleo: ceniza de salamandra de fragua

Desde la Antigüedad se cuenta que la salamandra puede vivir entre las llamas sin quemarse. Los herreros de los valles del norte decían que algunas se instalaban en sus fraguas, y que mientras una salamandra viviera en el fuego, el hierro saldría siempre bien templado. Por eso nadie apagaba del todo una fragua habitada.

Cuando una salamandra de fragua cambia de piel, deja en el fondo del fuego una ceniza fina y brillante que no se enfría nunca del todo. Esa ceniza es el núcleo de Ardora. Los herreros contaban también que, al revolverla, saltaban chispas que se quedaban quietas en el aire como gotas de cristal: son las cuatro que lleva esta varita en la empuñadura.

La madera del relato y la talla

En la tradición de la Forja, Ardora pertenece al cerezo, el árbol de flor rosada cuya madera enrojece con los años, como una brasa que se aviva despacio. Por eso su acabado imita ese tono.

En el taller, Ardora se ha tallado a mano en madera maciza torneada. El cuerpo se afila hacia la punta como una llama y, hacia la empuñadura, se abre en cuatro esferas talladas. En la empuñadura se han vaciado cuatro huecos donde se han incrustado cuatro cristales transparentes. El conjunto se termina con un tinte rojizo y barniz brillante.

Para quién es Ardora

Ardora se entiende con personas valientes, apasionadas y algo impacientes, que se lanzan antes de pensarlo dos veces y casi siempre aciertan. Es la varita de quien defiende a los suyos, de quien empieza proyectos con entusiasmo y de quien no se rinde ante un "no".

También es un regalo con mucho significado para alguien que necesita recuperar las ganas o empezar una etapa nueva con fuerza.

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