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La serpiente de la tormenta

Sugaar

En la mitología vasca, Sugaar es la serpiente compañera de Mari, la dama de las montañas. Cuentan que cruza el cielo como una hoz de fuego cuando se acerca la tormenta. Esta varita, la más larga de la Forja, lleva su forma en la empuñadura: una serpiente que se desliza por la madera y mira con un ojo verde.

85 €IVA incluido

Próximamente a la venta.

Ficha técnica

Longitud
43 cm
Madera del relato
Tejo
Material real
Madera maciza torneada, tallada a mano
Empuñadura
Tallada en forma de cabeza y cuerpo de serpiente, con un ojo de piedra sintética verde
Decoración
Manchas de resina acrílica verde y negra a lo largo del cuerpo
Acabado
Tono natural y barniz brillante
Núcleo del relato
Escama de Sugaar
Temperamento
Rígida
Afinidad en el relato
Tormentas, transformación y determinación
Incluye
Estuche y certificado de autenticidad numerado

Pieza única tallada a mano en madera maciza: la varita que recibirás es la de las fotografías. La madera del relato, el núcleo, la historia y las propiedades de esta varita son ficción; no tiene propiedades mágicas, curativas ni de ningún otro tipo. Envío gratuito en un máximo de 5 días laborables.

El núcleo: escama de Sugaar

Sugaar viaja de cueva en cueva por las montañas donde vive Mari, y su paso siempre trae tormenta. Los pastores que lo han visto cruzar el cielo dicen que, al llegar a las cumbres, cambia de piel entre las rocas, y que alguna escama queda allí, todavía tibia, cuando el cielo se despeja.

Una de esas escamas es el núcleo de esta varita. Le da una afinidad especial con las tormentas, los cambios y la transformación, y una voluntad muy firme. Se dice que una varita Sugaar no se aparta de un objetivo una vez que lo ha marcado.

La madera del relato y la talla

En la tradición de la Forja, Sugaar pertenece al tejo, un árbol oscuro y longevo que en los pueblos del norte se plantaba junto a ermitas y caseríos, y que siempre ha estado rodeado de leyendas.

En el taller, Sugaar se ha tallado a mano en madera maciza torneada. La empuñadura toma la forma de una serpiente: la cabeza con su ojo de piedra sintética verde, y el cuerpo que ondula y se funde poco a poco con la varita. A lo largo del cuerpo, unas manchas de resina acrílica verde y negra dibujan la piel del animal. El resto conserva el tono natural de la madera, protegido con barniz brillante.

Para quién es Sugaar

Sugaar se entiende con personas decididas, que saben lo que quieren y no temen los cambios, y con quienes disfrutan viendo llegar una tormenta. Es una varita de carácter rotundo, que no deja indiferente a nadie.

Con sus 43 cm es también una pieza de colección con mucha presencia, que luce especialmente en una vitrina o en una estantería.

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